Las boyas

Boyas, punteros y otros

Pescar con una boya, descifrando los movimientos del pez bajo el agua con respecto al anzuelo, es "lo máximo" para cualquier pescador deportivo de pejerreyes. Clavar la vista en un "pedacito de corcho", esperar que se hunda o se corra, controlar la ansiedad, medir la dirección de la corrida para clavar, calcular fuerza y velocidad del pejerrey y esperar, solo esperar, es ser pescador. Pescar con una buena boya es sinónimo de ver el pique apenas el pez toma la carnada. Ahora trataremos de ver que parámetros utilizar para elegir la boya conveniente según el lugar, las características de los peces según el ámbito, las condiciones acuáticas y climáticas, la forma de pescar, de lanzar, de sostener la caña y de clavar, el color, el largo de la línea y de las brazoladas y el puntero. Cuando usar boyas redondas, cometa, chupete o palito (parejo o desparejo). La elección debe tener en cuenta los materiales, el tamaño de la boya o alguna de sus partes (el palito por ejemplo), la flotabilidad el diseño o el color. Vamos.

TAMAÑO
Cuanto más chica sea una boya, menor será la resistencia que le oponga al pez cuando éste coma. De esta forma ya tenemos un problema solucionado: Cuanto más difícil, mejor alimentado, más desconfiado o más aletargado esté el pejerrey (ya sea por el frío o por el desove), más difícil será detectar el pique. Por este motivo es que las boyas deben ser las más pequeñas que podamos distinguir en el agua. Pero esto no termina acá, dado que hay ocasiones en las que las boyas sí o sí deben ser grandes, incluso hasta muy grandes. En estos casos debemos tener en cuenta el balance del conjunto de la línea para poder distinguir el pique permitiendo un trabajo claro de todo el aparejo. Para estas situaciones lo más importante es elegir la boya de la forma, el tamaño y la marca correcta, ya que no todos los fabricantes son iguales, ni testearon sus productos de la misma manera.

EFECTIVIDAD
Cuanto más grande sea la boya mejor fabricada debe estar, ya que su equilibrio sobre el agua le dará el balance necesario para marcar piques con visible claridad. Pero no confundamos "pique visible" con "diseño vistoso". En cambio, cuanto más pequeña, ofrecerá menos resistencia a la llevada, lo que si bien no garantiza un mejor desplazamiento, por lo menos lo veremos por más tiempo, ya que el pejerrey no sentirá enseguida la resistencia. Hay boyas que pescan pejerreyes y otras preciosas que pescan pescadores en las vidrieras de los negocios. Estas parecen ser las ideales para combinar con nuestro equipo, pero una vez en el agua vemos que no desplazan bien.
Cuando un pique dura poco, nos de o no tiempo para clavar, es que la resistencia del flotante hace que el pez suelte enseguida la carnada. La punta de la boya al lado del rotor debe ser la más sensible (por eso hay dos formas de atar una línea) ya que es la sección más cercana al pique. Por eso es que, la mayoría de las veces, el pique se marca solamente con el pez "tragado", esto nos indicará que la boya no es la adecuada para la ocasión. Y para cerrar es importante reconocer los propios errores y los piques bajo condiciones extremas (profundidad, temperatura, natación, etc.) para separarlos de una mala elección de las boyas, que en la pesca de flote es por lo general el error más común de todos.



Nada mejor que una buena boya, pero nada peor que una mala

 

 


 

MARCAS
Fabricantes de boyas hay muchos, incluso comparten tecnologías, materiales, diseños y hasta ideas; pero no todos logran su objetivo: Que sus boyas "pesquen". Por eso es que ante un mal producto, o uno bueno, debemos recordarlo para repetir o no. Esta información sirve incluso para cuando perdemos "esa" línea tan pescadora, así podemos volver a copiarla idéntica a como la teníamos. Y para eso está su comerciante amigo. Total, si vemos que nos vendió algo que no sirve lo cambiamos. Al producto y al comerciante.

 

MODELOS
La forma de una boya tiene que ver con muchas cosas y son muchas; aunque el diseño original sea uno solo. Por ejemplo las redondas (las primeras y clásicas) de las que descienden las "palito"; las chupete o chupetonas (son las más actuales y poseen extremos desparejos con diferentes sensibilidades) y las cometa que presentan conos también desparejos (se usaron muchos años). Podríamos decir que estos son los formatos "madre" de los que surgieron el resto de los diseños. Algunos de estos buenos y otros inservibles aunque, en algún momento, todas pesquen. Hoy incluso hasta vienen con quilla, la que logrará hacer navegar al conjunto más en línea; aunque esto dependerá del diseño de fabricación más que de la boya o del conjunto en general. Pero no debemos confundir belleza con efectividad. No todo lo lindo sirve.
Por lo general, las probadas tienen diseños muy específicos y comprobados. Casi todos los modelos tienen un sentido técnico fundamentado en un desarrollo basado en la lógica y en la experiencia aplicada a la actividad, aunque otras veces el gusto del pescador tenga la decisión final. También existen boyas específicas como la conocida "Mandale". Hasta hay boyas que se iluminan al tocar el agua (fuera de ésta se apagan) sin necesidad de perillas ni botones, que se usan para pescar de noche. Tienen un sistema de contactos que activan un potente LED luminoso colocado estratégicamente dentro del flotante, así se puede visualizar su comportamiento de noche en el agua. Se fabrican modelos peras, peras con palito, chupetonas, zanahorias, plots, esféricas, paternósteres y barranquines; todas en varios colores.

 

REDONDA
Las "esféricas" son imbatibles a la hora de achicar un flotante (para exagerar están las tipo "moneda"), debiendo poner la atención solamente en la línea de flotación. Esto es cambiante dependiendo del tamaño (desde las de 10 milímetros que se hunden por la mitad hasta las ping-pong que flotan de verdad) lo que devengará en la forma de marcar el pique: Las más chicas podrán hundirse, pero las grandes indefectiblemente se desplazarán de costado, marcando el pique con una "corrida". Y si queremos que naveguen a menos viento mayor tamaño. Dentro de este grupo están las YO-YO, las que permiten modificar al largo de la brazolada sin cambiar ni cortar el hilo por medio de una combinación de ranura central en la que se enrosca el hilo (de ahí su nombre) y de un rotor inyectado en la misma que lo traba a determinado largo. Se dejaron de utilizar debido a lo enrulado que quedaba la brazolada pero hoy, con los nylons de baja memoria, ese problema está resuelto.

 

PERITA
Son las clásicas boyas en forma de trompo que se usan para la pesca de flote con un solo anzuelo. Se la enhebra a la brazolada y se las traba con un palito de plástico (o un escarbadientes) lo que permite regular la profundidad con solo sacar el palito, mover la boya y trabarla de vuelta.

 

COMETA
Las originales se fabricaban con madera balsa y no superaban los 80 milímetros de largo y los 15 milímetros de circunferencia central. Consistían en dos conos enfrentados: Uno largo y uno corto. En su momento desplazaron a las boyas redondas, sobre todo en las lagunas siendo utilizadas de uno u otro lado de acuerdo al criterio de cada pescador. Algunos colocan el cono corto hacia la caña y otros a la inversa, dependiendo de si la línea tiene o no un puntero impulsor (con él el cono largo debe apuntar al final de la línea y sin él debe apuntar al pescador), de esta manera la palanca que necesita para "pararse" está más suelta. Damos por descontado que el rotor debe ir sobre el cono más corto para que la "parada" de la boya al momento del pique se distinga mejor. Hoy, dejadas un poco de lado, las hay más largas y más gruesas, pero todas basadas en el mismo principio. Personalmente las utilizo en la laguna de Mar Chiquita (en largos de 80 milímetros) o cuando tengo viento de espalda. Con viento de frente o de costado desalinea el conjunto haciéndole perder efectividad. Es una boya para tomarle la mano y que permite, tal vez, estar un poco más desatento.

 

CHUPETONA
La ventaja de esta boya es que su gran diámetro aumenta su visibilidad, marcando en forma notoria el pique al levantar su cono largo. Es parecida a una cometa pero más ovoide y con su cono corto marcadamente cóncavo, lo que le permite hundirse fácilmente. Por eso el rotor se coloca en la parte más corta. A diferencia de otras boyas, ésta anda bien en casi todos los ambientes y para todas las especies, si está bien hecha. Por su parte cilíndrica más ancha que las cometa la chupete deriva bien, si hay olas mantiene un balanceo controlado, se desplaza fácilmente hacia los costados y se "para" marcadamente. Las hay con bordes redondeados o con estos bordes cóncavos, esta característica hará que se hunda más fácil cuando sea llevada hacia abajo (la de bordes cóncavos), se desplace mejor de costado (la de bordes redondeados) o se balancee mejor en la ola (la de bordes redondeados mejor que la de bordes cóncavos). Se podría decir que son, de las grandes, las mejores boyas para clavar tarde.

 

PALITO
Es de las mejores para marcar los piques en aguas calmas y las elegidas de muchos pescadores laguneros, aunque también en otros ambientes son efectivas. Consiste en una boya redonda de 20, 30 o más milímetros atravesada por un "palito" hueco por el que pasa la madre de la línea. Este palito puede se equidistante de ambos lados o ser desparejo en relación al eje de la boya. Ambos funcionan. Su ventaja es que, al ser solo un palito el que se hunde con el pique, permite que el otro lado se "pare" pudiendo ser distinguido fácilmente por el pescador, condición que también permite pescar lejos. En aguas movidas un pescador no avezado puede confundir el movimiento de vaivén que le imprime la marejada con un pique, complicándole la pesca.

 

PATERNOSTER
Es la boya clásica para pescar a media agua con una línea vertical. Se las conoce como boya francesa, lapicero, cordobesa o paternóster. Es una boya alargada que puede utilizarse acostada sobre el agua o en posición vertical, para lo que el balance debe ser perfecto. En el caso de trabajar acostada, el pique lo marca parándose y hundiéndose solo si el pez come hacia abajo. En caso de comer hacia arriba no lo podremos distinguir. En cambio, en el caso de pescar con la boya parada, si el pez come hacia abajo la boya desaparecerá y si come hacia arriba se acostará sobre el agua. Para un mejor desempeño de este sistema, las boyas de este tipo vienen con una escala marcada, lo que permite saber siempre cuanto está sumergida y si está teniendo pique. Tiene la ventaja de poder trabajarla cerca o lejos, y permite pescar a diferentes profundidades.

 

ZANAHORIA
Es otra de las boyas clásicas que se usa para la pesca vertical, pero a diferencia del paternóster, que trabaja agarrado al hilo por un ojal, a ésta debemos enhebrarla al hilo de la línea o del reel, dependiendo de la profundidad a la que queramos pescar. Siempre debemos sostenerla con nudos corredizos para poder variar la profundidad de pesca. Personalmente las uso para armar paternósteres cortos para ambientes como la albufera de Mar Chiquita. También se las utiliza como boyas elevadoras cuando pescamos de fondo. Vienen en una variedad de largos que abarca desde los 50 hasta los 120 milímetros.

MONEDA
Son boyas que vienen con el rotor incorporado y que trabajan "de canto" sobre el agua. Imagínense la sutileza del equipo para esta pesca. Es rara de ver en líneas convencionales, y solo se las aprecia ocasionalmente en líneas "concurseras" cuando los pejerreyes son cornalitos.

 


ACEITUNA

Se utilizan por lo general como boyas elevadoras en líneas de fondo, dado que su forma (parecida a una aceituna, de ahí su nombre) no es demasiado dinámica para marcar piques.


MANDALE

Es una boya que se utiliza para fondear líneas de flote en lugares con corrientes parralelas (como muelles, ríos de costa, arroyos, canales y otros). Esto se logra gracias a su capacidad de cargar, al momento del lance, un nylon enrollado sobre ella misma (del que se ata una plomada) el que se suelta al momento de tocar al agua. Se la usa cuando queremos pescar de flote en de aguas que corren o en aguas quietas con fuertes vientos laterales. No es lo ideal, pero deja pescar a flote en momentos en los que sin ella sería imposible.

 

CONTROL
Es una boya pesada (casi un puntero) que mantiene alineado el aparejo. Tiene un esmerillón en la punta al que se le ata una brazolada con un anzuelo. Muchas veces es el que más pesca, posiblemente por el movimiento libre (comparado con el resto de las boyas) que posee la línea.

 

PUNTEROS
Si bien no es una boya, por lo menos en un principio ya que los hay pasantes, lo trataremos como a un "flotante" con dos funciones. Carga de peso la punta más alejada de la línea para alcanzar mayor distancia en los lances y, a los principiantes, les permite colocar la línea en el lugar elegido con facilidad. La otra función, la importante, es mantener el aparejo alineado en relación al pescador. Los hay de varias formas (perita, torpedo o redondo), tamaños, pesos (algunos vienen cargados), ciegos y pasantes (a los que se les puede agregar una brazolada), "tramposos" a los que se les puede colgar una brazolada y "cebadores". Cuando pescamos en aguas con corriente, ésta hará que la línea tienda a desplazarse junto con ésta. Este es uno de los momentos en los que debemos usar el razonamiento: Si el puntero es demasiado pesado con relación a las boyas éste se moverá más lentamente desalineando el conjunto. Para esto hay dos soluciones: O pescamos sin puntero (sacrificando distancia) o acomodamos la línea lanzando a cada rato. Con aguas quietas esto no pasa, pero tendremos otro problema: El ruido del puntero al caer al agua puede espantar a los peces e incluso su arrastre por el agua provoca ruidos molestos. Ni hablar cuando la corriente va hacia un lado y el viento va hacia otro. Con el viento de espaldas todo se simplifica dado que podemos usarlo o no y, de usarlo, el viento mantendrá el conjunto en línea.
Un puntero grande y liviano navegará rápido si hay viento, pero ofrece resistencia al clavar. Uno pequeño y pesado navegará a destiempo y uno grande y pesado molestará siempre. Mantengamos el equilibrio del conjunto con las condiciones y las alternativas que tengamos. Los cargados son ideales para pescar desde puntos fijos. Estos se mantendrán semi sumergidos, no importará su peso y se mantendrán fuera de la influencia del viento. El pesado, cuando pescamos contra el viento, impide que, ante una clavada en falso, la línea se nos venga encima. En un principio debemos tener 5 punteros: Uno pesado (el máximo que soporte la caña); uno liviano; uno cargado para usar con vientos fuertes o corrientes laterales; uno pasante para armar líneas con un anzuelo más y uno tramposo, al que nunca dejaremos una vez que le agarremos la mano. Su equilibrio hará que pesquemos mejor, pero su desequilibrio arruinará cualquier intento.

 

MATERIALES
La madera balsa es lo máximo, pero con esto solo no alcanza: Se necesita un buen diseño para un buen comportamiento. También hay de plástico, baratas y livianas (de flotabilidad descontrolada), las que a veces se rajan y les entra agua. También las hay de poliestireno expandido (su baja densidad les da mejor flotabilidad) ideales a la hora de alivianar peso. Y por último están las viejas y queridas (ya casi inexistentes) boyas de corcho. Buenas cuando nuevas pero absorben agua, se marcan y de menor vida útil. Todas se deben pintar, y para ello existen hoy diferentes técnicas como pinturas con filtro UV, Y hasta se sabe de casos de algunos pescadores habilidosos y sutiles que fabrican sus propias boyas artesanales con canutos de plumas grandes. También hay paternósteres a los que se les puede colocar una ampolla de luz química. Los capilares son también importantes ya que, por ejemplo, uno metálico desembocará en el corte del hilo, uno demasiado fino trabará el desplazamiento del nailon y uno demasiado grueso hará que la boya "baile" sobre el hilo y retarde la marca del pique.

 

 

Más que en cualquier otra cosa, en una línea de pesca "todo tiene que ver con todo"

 


 

LA ELECCION ES TODO
La elección de una boya parece tarea simple pero, como todo en la pesca, tiene sus cosas


SEGUN EL ESTADO DEL AGUA

Cuando pesquemos vamos a ver que no todas las situaciones son iguales. Porque no es lo mismo pescar en una laguna "planchada" que desde un muelle de aguas pasantes en creciente. Debemos saber que hay boyas que no se mueven, otras que con agua encrespada se mueven demasiado, otras que no se ven y otras que se hunden parcialmente. Todas sirven pero en determinadas ocasiones.
Si el agua está "planchada" buscaremos boyas que "naveguen", es decir que se desplacen. Para esto elegiremos las grandes y livianas, ya que "viajarán" con apenas una brisa.
Si hay mucho oleaje debemos usar una boya que se mantenga "pegada" al agua para no confundir el movimiento exagerado que le imprime la ola con un pique.
Con viento debemos resignarnos a no usar boyas alargadas, porque éste las desacomoda.
También evitaremos las de plástico ya que son demasiado livianas, y no solo flotarán mal sino que será difícil manejar la línea fuera del agua, sobre todo si es larga.
Y así podemos seguir enumerando situaciones, pero para una mejor aplicación (no hay nada como la propia experiencia) las deben ir archivando ustedes mismos en su memoria.
Todo esto se debe a las diferentes situaciones que marcarán la línea de flotabilidad de nuestras boyas, la que puede variar por las condiciones del agua, por el material con el que esté fabricada o por el diseño. Para cada ocasión debemos tener una solución.
Y tenga en cuenta que todo esto puede ser verdad, o mentira; pero no dude jamás cuando piense en que siempre hay unas boyas mejores que otras, y dependerá de usted su elección. Pero no crea que va a tener que invertir mucho dinero en boyas. Con 5 modelos (de los clásicos) en tres tamaños cada uno va a tener cubierto casi todo el espectro "pejerreycero".

 

SEGUN LA LUZ
Acá entra en juego la vista del pescador y la capacidad de distinguir la boya nítidamente sobre el agua. Pero hay situaciones inherentes a la reflexión y la refracción que son inevitables. Porque dependiendo de que lado de la luz se las mire algunos colores se verán mejor que otros. Incluso a la hora de marcar los piques algunos colores podrán verse más que otros. Todo esto independientemente de la reacción de los peces a un color u otro, lo que es de veras difícil de saber a ciencia cierta. Hay lugares, como el Río de La Plata, en el que sus aguas color de león hacen que casi cualquier color de boya se distinga claramente. En cambio, la transparencia del agua del mar, sobre todo en invierno, confunde los colores con los reflejos y complica al pescador. Se las puede dividir en dos grandes categorías: Oscuras y claras. Desde el punto de vista del pez (que ve desde abajo e invertido) y para que pasen desapercibidas, con mucha luz debemos usar boyas oscuras y con poca luz boyas claras. Básicamente as oscuras son las de color negro, rojo, verde oscuro, fucsia, etc. y las claras son las blancas, amarillas, verde limón, etc. La dirección de la luz con respecto al pescador es fundamental: Con el sol de frente debemos usar boyas oscuras y con el sol de espaldas boyas claras. Lo mismo si el día es soleado, está nublado o hay poca luz. En un ambiente brilloso la boya debe ser oscura. En un ambiente opaco la boya debe ser clara. Hoy tenemos la ventaja de boyas de dos colores, por lo que podemos estar pescando con el sol de frente con boyas de lomo negro y "panza" verde limón. Como en muchas situaciones, sepamos que el color negro es el menos cansador para la vista.

 

SEGUN EL PESCADOR
Acá dependerá de si el pescador se siente cómodo con el equipo, con el ambiente, si ve bien, si distingue los colores, si va a pescar a favor o en contra del viento, a la mañana, al mediodía o a la tarde (por la luz), si va a pescar lejos o cerca y otras características personales como altura, largo de brazos y resistencia física. Porque esto hará a la caña, y la caña a la línea, y la línea a las boyas. Incluso su altura hará que vea a mayor o menor distancia si pesca de playa o desde un bote (al mismo nivel del agua). Incluso se van a encontrar con líneas mortíferas, las que pescan a mansalva hasta que las agarra un colega y no pesca porque de verdad no son buenas, pero a usted lo harán sentir cómodo, le darán confianza y ésta desembocará en una accionar óptima del conjunto equipo-pescador. El clásico momento en el que uno descarta la lógica para atar la línea con la que "siempre pesca". Porque conoce mañas, como se desplaza la boya o como se hunde con la ola. Por lo que sea para usted es la mejor.



En la pesca hay dos palabras que no tienen aplicación: Siempre y nunca

 


 

SEGUN EL AMBIENTE
De más está decir que no es lo mismo pescar en una laguna desde un bote que en el mar desde una barranca. Por eso es que si vemos la línea desde arriba (muelle, espigón, acantilado, etc.) no debemos preocuparnos por el tamaño de la boya, incluso ni siquiera por el color, salvo que se alejen mucho. En estas situaciones aprovecharemos para usar las boyas esféricas chicas (a mi gusto las más efectivas) de hasta 20 milímetros. Desde un bote o desde la playa, donde la diferencia de nivel con la línea será solo nuestra altura, el tamaño de la boya va a depender de la visión que tengamos de ella y no de las condiciones de pique y/o del agua o viento. Y no olvidemos que cuanto más lejos está la línea menor será el ángulo de visión para distinguirla. Y si pescamos en la espuma de las olas jamás usemos boyas blancas. Pero siempre hay opciones: Si estamos lejos y debemos usar boyas pequeñas elegiremos las que más se muevan con el pique. Por ejemplo una cometa liviana va a levantar una de sus puntas, lo mismo que una palito, en cambio la esférica solo se hundirá parcialmente. Por eso es importante saber desde donde vamos a ver las boyas y por eso es que algunos fabricantes piensan en estas situaciones (además del pez, la luz, el agua, la flotabilidad, etc.) al momento de un nuevo diseño.

 




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