La pesca y el clima
Con los cambios climáticos los peces (igual que el resto de los animales del planeta) cambian sus hábitos de conducta, entre los que se encuentran los alimenticios. Conclusiones: Piense, luego encarne. Piense, luego ate la mosca. Piense luego elija el señuelo. Aplique su experiencia.
La presión atmosférica es la condición climatológica que más afecta a los peces alterando su comportamiento.
El calor le quita oxígeno al agua, por lo que especies altamente consumidoras de este elemento (pejerrey, dorado, truchas) se mantendrán "fondeados" buscando su propio confort.
Cuanto más rápido uno logre adaptarse a estos cambios tendrá más posibilidades de pescar.
Las plantas acuáticas se pudren. Este proceso larga gas metano, el que saca oxígeno pero calienta el agua. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de deducir que PODRÍA estar haciendo el pez para aclimatarse al medio.
Elija, siempre que pueda, pescar de orilla con el sol de frente. La sombra en cursos de agua angostos a especies como el pejerrey o las truchas los asustan.
La lluvia no siempre es buena (oxigena), también puede arrastrar elementos suspendidos que pueden modificar la acidez del agua hasta tal punto que los peces dejen de alimentarse en la forma acostumbrada. Dentro de estos elementos (que entran en la evaporación que luego cae en forma de lluvia) hay pesticidas, fertilizantes, herbicidas, etc.
El viento (al rizar la superficie) no solo aumentan la cantidad de oxígeno en el agua sino que también acomoda su temperatura a la del ambiente en forma directa (en superficie por supuesto). Recordemos siempre que el agua caliente contiene menos oxígeno disuelto que el agua fría.
Las plantas acuáticas evitan las temperaturas extremas. A mayor cantidad de plantas los cambios en este sentido son, en proporción, mucho menores que en lugares donde no las hay.
Ante la falta de temperaturas extremas es conveniente moverse en zonas bajas. En cambio con temperaturas fuertes (frío o calor) nos conviene irnos bien abajo, donde el agua está más estable.
La merma de pique con los primeros fríos es una reacción normal del pez a la pérdida de calor repentina. El brusco cambio climático hace que los peces se vuelvan mucho más lentos al comer ya que los hace perder movilidad.
Los vientos moderados y fuertes afectan el agua, por consiguiente modifican la conducta de los peces. En el mar el cuadrante del que provengan determinará que especie arrimará, y en ambientes cerrados nos indicará desde que orilla pescar.
Los cambios de temperatura de temporada (invierno o verano) en el agua, se perciben por lo menos un mes después.
La lluvia sin tormenta y sin viento la mayoría de las veces amplía las posibilidades de pesca. La tormenta activa especies como por ejemplo el congrio.
Si pesca con cañas de composición grafito y/o carbono tenga mucho cuidado cuando hay tormentas ya que estos materiales son altos conductores de electricidad y lo convierten a usted prácticamente en un pararayos. Y vadeando ni le cuento.



Por Ernesto Franchino