El agua
Tenga en cuenta sus condiciones antes de hacer los primeros intentos: Fría, tibia, transparente, sucia, con o sin plancton, de corriente léntica o rápida, estacionaria, en creciente, en bajante, con o sin sedimentos suspendidos, con poco o mucho oxígeno, profunda o baja, de gran extensión o pequeña, de estadío permanente o cíclica, de fácil o difícil descomposición, con afluentes y/o emisarios o sin ellos, con aportes de napas subterráneas, con vegetación sumergida, emergente, flotante o sin ninguna de ellas, entre otros conceptos. Lo más importante: Si tiene plantas, si es salobre, si está limpia, si es baja, si presenta corrientes sumergidas entre afluente/s y emisario/s, su oxigenación y profundidad, etc.
Siempre que ingrese a una masa de agua (río, lago, laguna, etc.) lo primero que debe fijarse es donde quiere pescar. Después verá como y por donde le conviene entrar, si es que entrar es una opción.
Establecer las profundidades es lo más importante para confiar en tener éxito con una u otra especie. También la conformación del fondo será determinante para la habitabilidad de unas u otras (arena, piedra, barro, etc.).
Apréndase las costumbres de cada especie, así podrá deducir que puede pescar bajo las condiciones del momento, y en consecuencia que equipo armar al efecto.
Agua más fría es igual a agua más transparente y con mayor cantidad de oxígeno. ¿Por qué? Porque el frío mata la mayor cantidad de las plantas que consumen el oxígeno del agua.
Aguas rizadas significa aguas más oxigenadas y con una relación más directa (en superficie) con la temperatura ambiente del momento. Esto activará o relegará unas u otras especies, pejerreyes y tarariras respectivamente.
Aguas planchadas aguas menos oxigenadas. Ideales en lagunas y otras aguas para tarariras, bagres, carpas y dientudos.
Aguas movidas aguas más oxigenadas. Ideales en lagunas y otras aguas para pejerreyes.
En ámbitos con corrientes (ríos, canales, arroyos, etc.) éstas equilibran al viento con respecto a la oxigenación del agua. Más corriente es sinónimo de más oxígeno, pero también, dependiendo del fondo, más sedimentos en suspensión.
Las aguas de mar pueden clasificarse en costeras y de altura, cada una con sus características: Limpias o sucias, agitadas o tranquilas, opacas o transparentes, y a cada una le corresponderá una especie. Por ejemplo con aguas limpias entran los tiburones, con las tormentas los congrios y con aguas turbias se activan los bagres de mar.
Y como dice el dicho: "Aguas tranquilas, aguas profundas". Si no mire la restinga en Mar del Plata o las canaletas en las playas. La profundidad está entre las rompientes de las olas.
Si el agua en la playa está sucia no crea que no va a pescar. En momento es ideal para el bagre de mar, por ejemplo.
Las aguas claras son buenas para la pesca de cualquier variedad de tiburón.
El agua de mar con temperaturas de 10º C o menos, son ideales para el codiciado pejerrey de Manila o Corno.
Las aguas bajas son susceptibles de ensuciarse. El viento, la navegación a motor, las lluvias, los animales que entran a beber, etc. modifican la cantidad de sedimentos en suspensión que puede presentar, cambiando la conducta de los peces en su fase alimentaria, lo que nos llevará a analizar cada situación en particular.
Lo normal cuando hay movimientos de agua pronunciados, sobre todo si son bruscos (crecidas o bajadas rápidas), es que el pejerrey cambie su conducta debido a la modificación del PH del agua. Téngalo en cuenta.



Por Ernesto Franchino