Como vengo haciendo todos los años desde que decidí pescar y guiar, siempre me reservo la primer semana para recorrer y relevar los lugares donde después guio a mis clientes, para poder estar al tanto de cómo se encuentran esos ámbitos, porque no siempre son lo mismo. Cada temporada comienza, por lo general, con diferencias climáticas y de aguas; debido principalmente a las condiciones de nieve, tanto de invierno como de primavera (las últimas del año), las que con el deshielo marcan el nivel y las características del agua en ríos y lagos, y frente a cada ambiente en particular las truchas adoptarán diferentes comportamientos alimenticios, a los que hay que estar atentos para tratar de garantizar el éxito de cada pesca. Por suerte, o por desgracia, cuento con buenos clientes, los que a medida que transcurrieron los años se convirtieron en amigos, y esta vez cuando comenté lo de mis relevamientos de inicio de temporada un par de ellos decidieron acompañarme, y como ya dije que más que clientes hoy somos amigos no pude decirles que no, que estos días son para mi. Y así fue que organizamos esta salida juntos para intentar otra más de las buenas pescas que ofrece la zona, y acá se las cuento en un cortito para que vayan palpitando las posibilidades para el resto de la temporada.
Este inicio lo encaré con mi amigo José, quien trajo
a un personaje que muy pocas veces encontramos en la vida (léase
"Un flor de tipo"), pero el problema que teníamos José
y quien escribe es que nos encontrábamos con que Miguel no sabía
absolutamente nada respecto a la pesca con mosca, tiene algo de sordera,
y está acostumbrado a la pesca de pejerreyes en la laguna de Chasicó,
lo que lo convierte en un gran demostrador de alegría, como la
clásica de festejar sus capturas con algún que otro grito.
No es para desmerecer ni a nuestro amigo ni a los pescadores de pejerreyes
(entre los que me cuento cuando visito la provincia de Buenos Aires y
algún que otro lago patagónico donde habita esta especie),
pero estábamos frente a un problema a solucionar. José le
había dado a Miguel un par de clases de casteo en su ciudad: Lujan,
pero seguramente, y como pasa siempre, no es lo mismo lanzar una tirita
de lana atada al tippet sobre el pasto de la plaza, que lanzar una mosca
viendo a las truchas abajo el agua frente a uno, momento exacto en el
que la ansiedad nos juega malas pasadas aún a los más experimentados
mosqueros. Como digo siempre: "Cuando uno pesca viendo la trucha,
la ansiedad es directamente proporcional al tamaño de la misma".
Así que imaginen a Miguel en esa situación... Pero
volvamos a nuestro escenario del primer día: Cero viento durante
el aprendizaje; pero como muchas veces ocurre en la Patagonia, no se sabe
como se va a portar el clima durante los días de pesca.
Los tres coincidimos en pescar siete días en el sur de mi
provincia, Chubut, organizando la salida para el domingo 1 de noviembre,
el primer día de apertura, como para que vean que uno no maneja
la ansiedad sino todo lo contrario. Nos encontramos en el aeropuerto de
Esquel para emprender, desde allí, el viaje directo a nuestro destino
final: La zona del Pico y el Corcovado. Como algunas veces ocurre, el
pronóstico nos jugó en contra durante toda la semana: Vivimos
siete largos días de viento, lluvia, y nieve, cumpliendo la naturaleza
el sueño de Miguel de ver nevar. La verdad todavía no se
si nuestro nuevo amigo era "yeta" o de verdad se le cumplen
los deseos. Una vez arrivados a nuestro destino final comenzamos a organizar,
dentro de la cabaña, nuestro arsenal de , vituallas, víveres
y equipos de pesca. Luego de tomar unos merecidos mates empezamos con
las primeras clases de nuestro flamante alumno de jóvenes e impetuosos
65 años, quien jamás había empuñado
una caña de pesca con mosca en su vida (salvo ese par de explicaciones
de José). El viento se hizo sentir durante los primeros casteos,
e hizo que el día resultara entretenido tanto para quien daba sus
primeros pasos como para quienes observábamos la escena, porque
a fuerza de explicarle a Miguel los pro y las contras de los movimientos
necesarios para lograr un lance óptimo, él adoptó
la particularidad de castear con las dos manos por lo cual, donde se cansaba
de pegar "latigazos" de un lado cambiaba de mano y seguía
como si nada. Fue una verdadera alegría que al pasar las horas
y los días nuestro amigo desarrollara un buen swing que le permitiera
clavar algunas truchas, hasta dándose el lujo de perfeccionar de
una manera increiblemente natural el "rol cast".
Comenzamos nuestro primer día de pesca en la balsa, donde
José "pinchó" varios ejemplares de arco iris de
las buenas, a las que notamos un poco retrasadas en su biología,
seguramente por los intensos fríos, y con un desove algo tardío.
Para empezar no podemos dejar de decir que Miguel casteaba y su instinto
lo hacía esperar el pique como si estuviera pescando pejerreyes,
hasta que en un momento se le hundió la punta de la caña
en el agua, lo que definitivamente le dio la pauta que era una clavada,
pero como muchos se imaginaran, el final del primer pique fue el de "Chau
trucha", luego de poner la mano sobre el cartucho del reel para frenar
la salida de hilo, con el lógico resultado de un esperado corte.
Nuestro amigo, en su empedernida lucha con el pez no escuchó nuestros
gritos: "Dejala llevar hilo, aflojale". Pasamos unos increíbles
días de pesca, algo fríos y ventosos y hasta con mucha nieve,
pero las ganas de pescar eran más fuertes y superamos todo cambio
climático para lograrlo. Incluso hasta tuvimos la suerte de "pinchar"
varias truchas desde la orilla, sin necesidad de pescar permanentemente
de embarcados, incluyendo cantidad de lindas marrones muy activas, y como
si esto fuera poco también pudimos pescar buenas truchas en el
Corcovado, también algo retrasadas por los fuertes fríos
que conservaba la zona hasta la semana pasada. Realmente fueron siete
día complicados para la pesca, pero que importa. Siempre en estas
salidas uno la pasa bien entre amigos, y aprende o rememora cosas de la
vida junto a ríos y lagos patagónicos, y por supuesto junto
a un buen jarro de whisky y a un café caliente para contrarrestar
el frío. "Porque un whisky sabe mejor si está servido
en una vieja taza de latón...." Esperando que les haya gustado
mi relato los espero para disfrutar de esta temporada 2009 - 2010 en Esquel,
provincia del Chubut, pero eso sí: "Yo pongo el whisky, pero
la vieja taza de latón se la traen ustedes...."
UN DATO ACTUALIZADO
En estas zonas a principios de temporada no debemos olvidar buen abrigo
e intentar pescar preferentemente con imitadores de juveniles de alevinos.
Buena pesca.
Guía Profesional de Pesca Alexis Oficialdegui
Tel.: (02945) 15 42-0401 / (02945) 45-2158
info@alsurfly.com
"Al Sur Fly Shop" es una empresa
dedicada a la pesca deportiva. Hace casi sinco
años ya que abrimos nuestro propio local
en Esquel, provincia del Chubut, ofreciendo
al visitante artículos de pesca y servicio
de guías. Nuestro objetivo es difundir
nuestro producto con servicios de primer nivel
para el pescador, atendido por personal idóneo
y por quien les escribe: Alexis Oficialdegui,
Guía Profesional de Pesca Deportiva.
Contamos con un cuerpo de guías habilitados
por la provincia, que los acompañarán
durante toda la estadía. También
contamos con todos los elementos necesarios
para que usted pueda emprender su salida en
una amplísima zona de nuestra comarca.
Pescamos en estancias de la zona Noroeste y
en la franja Sur del Pico y el Corcovado, ofreciéndoles
toda nuestra experiencia. Gestionamos hospedaje
en cabañas de primer nivel y "lodges",
brindándole todo lo que el pescador necesita
durante su estadía en nuestra incomparable
Patagonia argentina.
Al sur Fly Shop & Sky
Avda. Ameghino 1470
Esquel Chubut - Patagonia - Argentina
Tel.: (02945) 15 50-8136 / (02945) 45-0765
Part.: (02945) 15 42-0401 / (02945) 45-2158
info@alsurfly.com
