Relevamientos

Otra vez "El Paso"

 

 


C
omo cada vez que decidimos ir a pescar dorados de los de verdad, nuestro vehículos se dirigen casi por incercia a Paso de La Patria. Y Paso de La Patria es sinónimo de Don Julián, o tal vez sea al revés, porque si hay un destino imperdible en la provincia de Corrientes es el complejo pionero de la pesca deportiva en “El Paso”, de la mano de Don Julián Pedro Lafuente, su fundador, que desde su trayectoria y comportamiento se ha transformado en la marca registrada de Paso de La Patria, ciudad que la adoptó como referente, apropiándose del cariño y el respeto de todos y cada uno de quienes conocemos a su familia.

 

 





Siempre "El Paso"

 

Llegamos el viernes por la noche de Salta, después de una buena pesca de truchas en un “pesque y pague” en Pulares (a 60´ de Salta capital camino a Cachi) y de fantásticas cabalgatas y agotadores treckings en las montañas de la provincia más linda de la Argentina. Una vez en Don Julián nos recibió Bibiana y nos invitó directamente al restaurante para que Juancho, verdadero novato en artes de pesca en cualquiera de sus formas, conozca y disfrute de la exquisita gastronomía local que ofrece el restaurante de la mano de Roxana, su chef. Un lomo  de surubí a la plancha y una milanesa de la misma especie fueron la iniciación de mi amigo en Corrientes. Al otro día saldríamos de pesca con toda la intención de capturar buenos dorados y tal vez un surubí, aunque estos se estaban haciendo desear.

 

 






Nos levantamos no muy temprano, arrastrábamos el cansancio de 6 días de viajes y aventuras y de casi 1.000 kilómetros manejados desde Salta así que desayunamos a las 8:30 mientras Juan, nuestro guía, preparaba la embarcación. Luego de charlar un rato con Andrés Lafuente, quien nos confirmaba lo bueno que estaba el pique de dorados navegando hacia la zona de “los cables”, nos despedimos hasta el mediodía y hacia allá pusimos proa una vez embarcados. Unos minutos más tarde ya estábamos arrastrando un “cardenal” como llaman al clásico señuelo blanco de cabeza colorada y una “banana” verde y amarilla. La pesca iba a ser en modalidad “trolling”. No habían pasado más de 10 minutos cuando la caña a cargo de Juancho se inclinó ferozmente  dejando salir algo de hilo bajo la resistencia del freno del reel, sabiamente regulado por nuestro guía.

 

 



 

 

Sacamos la caña del soporte y Juancho la sostuvo fuertemente mientras nos miraba como pidiendo ayuda. Juan fue diciéndole qué y cómo tenía que hacer las cosas y bajo su atenta mirada la primera pesca en la vida de mi amigo fue un verdadero éxito. Casi 11 kilos de fuerza dorada cayeron rendidos ante el novel pescador quien no salía de su asombro observando al animal cansado. La lucha duró unos 10 minutos y, si no hubiese sido por el tajo en el labio del pez hubiese sido un perfecto empate. Luego de las fotos del caso el dorado volvió a su hábitat casi sin daño y las felicitaciones por el primer pez capturado en aguas abiertas por Juancho fueron algo ruidosas y llamaron la atención de los pescadores en las lanchas cercanas. La pesca había comenzado demasiado bien.

 

 






A la media hora de la primera captura la caña a mi cargo se agachó como si marcara un enganche, pero era pique y de los buenos. La lucha duró menos que la de Juancho dada la experiencia pero fue muy didáctica para mi amigo quien, ante las explicaciones del guía, iba agendando en la memoria los movimientos ideales para pescar con el menor esfuerzo posible. Levantar la caña y recoger hilo mientras la bajamos es la primera clase, con la que evitamos usar el reel como un malacate. Pescamos, sacamos del agua, fotografiamos y devolvimos, igual que con el primero. Hicimos un brevísimo descanso mientras secábamos el piso el piso de la lancha y Juancho miraba todos los movimientos de quienes estábamos a bordo. Quería aprender. Y lo hizo.

 

 



 


Luego de navegar pocos metros otro dorado mordió el engaño en la caña de Juancho. Esta vez el pescador se paró y levantó firmemente la puntera como le había enseñado Juan. Lentamente subía la caña y con el reel juntaba nylon mientras la bajaba. Estaba aprendiendo a disfrutar de la pesca, del tiempo que duraba la lucha y hasta de la devolución. Ya más relajado preguntaba todo y hacía las cosas bien. Nueva captura, nuevo video, nueva foto y nuevo cansancio. Sin que se dé cuenta después de cada pique le cambiaba la caña para que descansara, más que del cuerpo de la ansiedad. El artificial que rendía era una “banana fish” verde y amarilla, la otra caña tenía el cardenal que ese día no pescó. Decidimos cambiar el cardenal por una banana grande azul con pintas negras.

 

 

 

 



Luego de tres piques más que generosos mi caña, a la que Juan le había atado la banana azul, se clavó en el fondo. Juan aminoró la marcha confiando en que sería un enganche pero cuando la embarcación perdió velocidad la sacada de hilo fue brutal. La aceleración casi me tira al piso pero, ya canchero en el arte de la navegación y la pesca, me ahorré la caída. “Surubí, y de los grandes” dijo Juan sin perder su natural calma. La pelea duró apenas unos segundos. El hilo se aflojó de golpe y ante la primera recogida Juan sentenció el corte del multifilamento contra las piedras y la pérdida del señuelo. El hilo venía suelto y la caña no acusaba la vibración del artificial mientras yo, enojado, recuperaba hilo. No por el corte, ni por la pérdida del señuelo, sino porque el pez viviría unos días con el triple clavado hasta que el agua disolviera el hierro. Una de los resultados que más odio de la pesca.

 

 

 

 

 

 

A pesar del refrigerio a bordo al mediodía paramos para almorzar. Juancho quería seguir probando pescados de río. Comimos tranquilamente y paramos hasta las 15:30, momento en el que volvimos a embarcar, esta vez proa arriba, buscando el fondo arenoso frente a la Isla Toledo. Era sábado y cientos de lanchas andaban por todos lados. La enorme presencia de pescadores hacía del río una avenida céntrica en cuanto al tránsito. Incluso se veían muchas embarcaciones fondeadas o atadas de las ramas de los árboles de la costa, buscando bogas, especie que estaba saliendo mucho y grande. La pesca de la tarde se inició con una novedad para Juancho. Durante el arrastre su caña se bajó y dijo: “Otro dorado”. Juan me miró y movió la cabeza negativamente. El pescador seguía entusiasmado con la lucha hasta que en la superficie apareció un sábalo “robado” del medio del lomo. Igualmente la foto antecedió a la devolución y Juancho seguía cada vez más contento a pesar de no aparecer el surubí. Le estábamos explicando a Juancho qué es un sábalo cuando mi caña se arqueó acusando pique. Otro sábalo apareció en la superficie del agua y Juancho ya estaba atento a la cargada. Aprendía rápido.



 

 

 

 

La pesca del dorado en las juntas de los ríos Paraná y Paraguay raramente defrauda, Paraná y Corrientes como supo parafrasear alguien una vez. La formación de fitozooplancton en las de juntas de aguas, atrae a las especies menores que sirven de forraje a los grandes cazadores del río: El dorado y el surubí. La pesca se puede realizar en cualquiera de sus modalidades: Con carnada a la espera, con carnada al golpe, con carnada al pindá, en spinning, baitcasitng, trolling o fly cast (ver el desarrollo de estas modalidades desde aquí). Todas rinden bien dependiendo de qué emoción esté buscando el pescador. Y Paso de La Patria es el lugar por excelencia para cualquiera de las emociones que ofrece el gran río. Es muy pero muy difícil que un pescador se vuelva de El Paso más famoso del país sin haber pescado, y más aun habiendo contratado el servicio de guías de Don Julián. Estos navegan de manera permanente el río, logrando que cuando un pescador contrata sus servicios ya saben hacia dónde dirigirse para satisfacer al cliente, cosa que no todos hacen. Incluso Juan se embarcó a las 7 para que cuando saliéramos a las 8:30 ya supiera donde llevarnos, cosa que este día se mantuvo bajo los cables. La ciudad linda como siempre, la ocupación en Don Julián casi completa, también como siempre, las lanchas a pleno por todas partes, los pescadores entusiasmados con el buen rendimiento de la semana y las tres especies más buscadas presentes aunque el surubí se hacía negar un poco. De cualquier manera para mi amigo Juancho la salida fue extraordinaria. El jamás había pescado, sus pasiones son otras, pero quedó enganchado para siempre con el deporte del silencio. Pensaba que nunca iba a poder compartir con algunos de sus amigos que pescan, pero ahora no solo los entiende sino que hasta puede competir, porque en Don Julián el debutó con la primera pesca de su vida: Un dorado de poco más de 10 kilogramos.  Y desde ahora Juancho es la prueba viviente de que el dorado es para todos, por lo menos en la cabaña más famosa de El Paso donde cualquier humano puede capturar un ejemplar de estas características sin experiencia previa. Un lujo del que nadie debería quedar afuera.

 

 

 

 

 

 

Siempre "Don Julián"

 

Cabaña Don Julián es, sin duda alguna, el mejor emprendimiento pesquero de Paso de La Patria. Ofrece apartamentos equipados frente al río, restaurante abierto a todo público, pileta de natación, sala de estar, bajada de embarcaciones y un servicio con más de 60 lanchas equipadas para la mejor pesca de dorados y surubíes de todo el país. Provee equipos, elementos de seguridad, comunicación, lancha de auxilio ante cualquier contingencia y todo lo que pueda necesitarse o quererse, incluyendo parrillas para que podamos asar el fruto de nuestras pescas. Un verdadero emprendimiento hotelero - deportivo desde el cual todos aquellos que se llaman a sí mismos pescadores deben salir a pescar aunque más no sea una vez en la vida. Eso sí: La familia Lafuente no permite a sus guías la extracción de nada que no esté permitido por reglamento. Otros deportes acuáticos, paseos por el río e innumerables juegos de salón completan el panorama de Cabaña Don Julián. Incluso hoy están construyendo la guardería náutica más importante de la ciudad con todos los servicios y comodidades que este tipo de emprendimientos requieren para darle al propietario de una embarcación la mejor atención.

Avda. Don Julián s/n, Paso de Las Patria, Corrientes
Tel.: +54 (0379) 449-4021 FAX: +54 (0379) 449-4024
www.cabanadonjulian.com.ar
https://es-es.facebook.com/CabanaDonJulian

 

 

 


 




Ernesto Franchino