Relevamientos

Santa Elena
Pesca del armado

 

 


Y
al final fuimos hasta la ciudad de Santa Elena en la provincia de Entre Ríos, el lugar ideal para aprender y desarrollar la complicada pesca del armado entrerriano entre amigos. Y con lo de complicada me refiero a la dificultad que representa pescar en el río con un equipo semi pesado a profundidades de 25 metros o más, utilizando una carnada que a pesar de estar atada con una gomita se deshace con el pasar de los minutos (que consta de un sandwich de pan y pasta) y con plomos que a veces deben sobrepasar los 500 gramos, obligados a usarlos por la fuerte correntada que desarrolla por momentos el agua del gran río Paraná. El armado es una especie de piel principalmente bentónica parecido a un bagre prehistórico (click aquí) de carne fina y exquisita para la gastronomía, que puede alcanzar un largo de más de 70 cms. y pesar hasta 8 kgs, habiéndose registrado ejemplares de 10 kgs. capturados en época de reproducción o en peces con el estómago lleno.

 

 





 

 

Nos embarcamos no demasiado temprano con Miguel Zárate ("El Lechu") y con su inseparable amigo Juancho a quien le pedimos que conduzca la lancha en la que nos subimos Gustavo Mehl y yo. En otra lancha iban "El Canoero", pescador y cantor de las islas Lechiguanas, el timonel y Mónica Fernández, baluarte irreemplazable de Paraíso Natural radio, internet y TV; y en la tercera lancha iba "El Lechu" con un ayudante de cocina (leyó bien: Ayudante de cocina) y Claudio Mazzone, coordinador de Turismo de la ciudad. Cabe aclarar que Miguel Zárate es el titular del servicio de guías de pesca más importante de la ciudad y además es propietario de un complejo de cabañas en las que los pescadores nos sentimos muy cómodos a la hora de cerrar el día con la memoria de la pasado en plena acción de guardar.

 

 






 

 

Lo primero que hicimos fue ubicarnos sobre uno de los veriles al borde de las profundidades del canal de navegación por donde circulan los grandes barcos con destino al vecino país del Paraguay. Allí fondeamos y Juancho preparó los equipos y nos ató las carnadas especiales que preparan ellos para esta pesca dirigida. Nos contaba mientras armaba todo que la pasta es un "secreto de familia" bien guardado y, con el correr del tiempo, comprobamos que es un detalle a tener en cuenta ya que el pique fue mucho y sostenido hasta que decidimos cambiar de lugar en busca de algún ejemplar de mayor tamaño e incluso tentar con otros equipos a algún dorado para la fritanga en "la morocha" que estaba lista para ser puesta sobre el fuego en la isla. Mientras tanto la embarcación con "El Canoero" y Mónica estaba fondeada junto a una de las boyas demarcatorias del canal y estaban pescando muy bien. Por el otro lado y sobre la costa de la isla frente a la ciudad "el Lechu" y sus compañeros intentaban la captura de algún dorado en la modalidad "al golpe". La pesca de armados la hicimos en el pesquero conocido como El Denis pero luego movimos hacia el sur para fondear sobre el canal mismo, cosa que duró poco tiempo ya que la profundidad y la corriente nos hacía "garrear" constantemente sin dejar que la "damfort" se clavara en el fondo a pesar del cabo largo con el que cuentan todas las embarcaciones de Miguel.

 

 





 

 

Los equipos usados fueron provistos por la empresa prestadora del servicio y constaban de cañas tipo "boat rod" con reels rotativos tipo 6500 cargados con nylon del 0.35, líneas de variada (algunas con plomo fijo y otras con plomo corredizo), brazolada de acero de 15 libras, plomos de 250 gramos y anzuelos nº 6 para evitar el pique de ejemplares chicos los que inevitablemente debían ser devueltos al agua con la consiguiente pérdida de tiempo de pesca. La carnada, como ya dijimos, es una pasta "secreto de familia" y pan fresco. Lo que hacía Juancho era un sandwich con la pasta, con éste envolvía el anzuelo y lo ataba con una banda elástica. Lanzábamos a unos 30 metros de la lancha y dejábamos salir hilo hasta que la línea tocaba fondo para luego cerrar el reel y quedarnos a la espera del pique, el que por momentos era constante. Aprendimos a pescar armados, a presentar la carnada en el anzuelo, conocimos sus costumbres alimenticias para saber donde fondear el aparejo, a agarrarlos correctamente para desanzuelarlos ya que sus púas son peligrosas y pueden causar mucho daño y, después de pescarlos, a prepararlos gastronómicamente en la isla, lo que sí o sí forma parte de las salidas con "El Lechu" y su grupo de trabajo, un equipo único al que todos los pescadores deberíamos conocer.

 

 






 

 

Además de una gran cantidad de armados se capturaron 4 dorados en la modalidad "al golpe" tanto con artificiales como con carnada natural sobre los accidentes costeros de la isla frente a Santa Elena. 3 fueron devueltos al agua y uno se destinó a alimentarnos decorosamente mientras descansábamos de la actividad piscatoria y nos deleitábamos con algún vinillo y con las canciones de "El Canoero" que nos acompañó en nuestra aventura. Un lujo que no esperábamos y un amigo nuevo para toda la vida. Once personas disfrutamos de un día increíble. Guías, ayudantes, pescadores, camarógrafos, cocineros y un artista participamos de una salida de pesca que pocos seres humanos saben que se puede hacer. El cierre se dio con un almuerzo compuesto por un chupín de armado, armado en papillote y armado y dorado frito en "la morocha". El fuego, la picada, el vino, la comida, los cantos y la navegación cerraron un día en el que la pesca fue la excusa para transportarnos a otro mundo: El mundo del Paraná en Santa Elena y con su gente, única en el mundo.

 

 





 


Por supuesto antes de irnos apagamos completamente el fuego y cargamos todos nuestros residuos, incluidos muchos que juntaron Claudio y el Canoero, completando 3 bolsas de residuos de consorcio con basura y envases vacíos que algunos desadaptados habían dejado en una visita previa a la nuestra. Debemos acostumbrarnos a volver al embarcadero con nuestra basura, tratando de no impactar de manera negativa en el medio ambiente al que seguramente algún día vamos a volver.

 

 







La pesca deportiva en Santa Elena ofrece desde amarillos hasta dorados, pasando por armados, bogas, moncholos, manduvíes, salmones de río, sábalos, tarariras, gigantescas rayas, pacúes y surubíes entre otras especies de las cuales muchas no son lo suficientemente reconocidas, como la combativa palometa, a la que personalmente me gusta pescar con equipos ultra livianos con artificiales ya la pelea que ofrece es fantástica. Santa Elena no tiene la presión que sufren otras localidades, pero la pesca es buena y se logran dorados sobre las correderas cercanas a la orilla, aunque la mejor pesca desde la costa es la de bogas, otra pesca que yo disfruto mucho.

 

 





 

 


 AGRADECIMIENTOS
Claudio Mazzone
: Coordinador de Turismo de la ciudad de Santa Elena.
"El Canoero": Cantautor y pescador de las Islas Lechiguanas.
Miguel Zárate
: www.pescasantaelena.com.ar/pesca/. Pesca y cabañas.
A todo el equipo de Miguel "El Lechu" Zárate que nos brindó su tiempo y su amistad.


 

 





Ernesto Franchino