Como
en los mejores años los pescadores se entusiasman esperando la "colita
amarilla" del Corno, que en años anteriores hizo sufrir, debido
a su escasa presencia, a todos aquellos que no podían viajar a playas
lejanas o embarcarse en estas latitudes. Este pejerrey "patriótico"
como lo llamó una vez la revista Weekend, solía aparecer durante
estos últimos años para el 9 de Julio, pero este año
se adelantó. Para mediados del pasado mes de Junio ya se habían
capturado ejemplares en las playas necochenses, en Miramar y desde las barrancas
al sur de Mar del Plata. Para beneplácito de los deportistas del
silencio ya
se ven pingüinos en las playas y, como muchos sabemos, el pingüino
viene (igual que la gaviota franca austral) detrás del corno, alimento
natural de estas especies. Pero este pejerrey necesita además
aguas transparentes y frías,
de no más de 10º C. El
saber popular dice que se acerca a estas costas a madurar sus huevas, otros
dicen que para escapar de los pinguinos, para
desovar en nuestras costas para que sus alevinos no pasen a formar parte
del "krill", alimento de las ballenas, y de esa manera conservar
la especie,
etc. Pero lo que seguro hace es dejar las aguas tremendamente frías
y moverse hacia el norte con la corriente fría Antártica para
hacer felices a los Pescadores Deportivos. El "colita amarilla"
y franja azulada posee un cuerpo bastante más robusto que sus primos,
lo que da la sensación de desplazar una gran energía, la que
se refleja en la lucha que presenta una vez clavado en el anzuelo. Con sus
casi 60 cms de longitud máxima y sus casi 1.3 kgs de peso lo hacen
el Rey del invierno, aunque en nuestras costas se consiguen ejemplares de
mas de 500 grs. de manera esporádica y solamente en los anzuelos
de algunos suertudos. Alguna de las deducciones de su presencia en nuestras
costas seguro será verdad, o tal vez dentro de algunos años
o de algunas otras opiniones más diremos: "Claro, si
era lógico". Pero por ahora el misterio persiste aún
prevaleciendo una opinión sobre otra.
Todavía
no sabemos si las escasas apariciones de
los años anteriores
se debieron a la alta contaminación de las aguas costeras, al continuo
"castigo" de las lanchitas amarillas cerca de la costa, a su natural
desconfianza, a quedarse en mejores ambientes o solo a que cada vez quedan
menos. Pero lo importante es que hoy, primeros días del mes de Julio,
se han logrado importantes capturas en cantidad y en calidad en las ciudades
de Necochea, Miramar, Mar del Plata y llegaron hasta Santa Clara del Mar
y Mar Chiquita, cosa que en años anteriores parecía un sueño.
Tanto desde las escolleras del puerto como la de Varesse y las céntricas,
desde las barrancas del sur de Mar del Plata hasta las de Santa Clara, y
desde las playas de Necochea hasta las de Luna Roja y la Arenera del Faro
se sacaron muy buenos cornos, con algunos ejemplares que se acercaron a
los 75'0 gramos de peso, cosa tal vez exagerada para la época. Pero
para quienes quieran asegurarse en un 100% la captura de algunos ejemplares
de esta especie tendrán que llegarse a la costa rionegrina, y probar
desde las playas al sur del balneario El Cóndor, en esa rendidora
costa donde los pesqueros se continúan uno tras otro empezando de
norte a sur en Playa Bonita y siguiendo en orden por La Lobería,
Punta Bermejo, La Ensenada. Bahía Rosas, Bahía Echandi, Bahía
Creek, Caleta de los Loros y Punta Mejillón, yodos excelentes pesqueros,
algunos más rendidores que otros, por su geografía y/o las
características del fondo.
Largas
horas de espera durante el día, bajo el sol o bajo la fría
lluvia del invierno, es lo que caracteriza a los seguidores del corno, emplazando
atentos sus "vivacs" en la escollera Sur, la Norte, las arenas
de las playas o al pie de las embarcaciones del Club de Motonáutica,
los pescadores esperan el grito de "llegó el corno" para
lanzar sus aparejos, junto a sus esperanzas, al agua. Los motivos de sus
apariciones sobre una determinada márgen costera son por ahora desconocidas,
ya que pueden no arrimar nunca durante todo el invierno o hacerlo dos o
tres veces en el mismo día. Solo caben la paciencia
para esperarlos, y la suerte para que aparezcan cuando allí estemos.
Dicen los que dicen que saben, que el corno come de todo. Pero hay momentos
en que es de verdad difícil engañarlos. El asunto es que cuando
deja de estar flaco (al inicio de temporada) y
empieza
a tener panza, consecuencia de la gran cantidad de alimento que toma, lo
lógico es que elija lo que va a comer. Así que la tentación
debe valer la pena. Quiero verlo por allá por Setiembre, cuando ya
se vuelve y se consiguen capturas aisladas de algún ejemplar, que
le va a poner en el anzuelo para tentarlo. Las líneas clásicas
son las de pejerrey de flote - flote, paternoster, fondo y hasta algún
apurado por pescar todavía usa el lengue - lengue con una larguísima
caña de pulso, junto a los mediomundos y a su ceba. Es entonces cuando
se torna muy selectivo
y ahí entra la sabiduría de cada uno. Que la carnada, que
la confección de la línea, que la boya o la profundidad de
los piques, que la distancia de los lances, qué le ponemos o no al
rulero, etc. Todo tema de charla durante la espera, porque cuando aparece
nadie quiere perder tiempo, solo se pesca.
Su
captura se realiza desde las escolleras con equipos clásicos para
pejerrey, desde las playas, de donde se hace necesario alcanzar mayores
distancias, deberemos usar cañas de lanzar de acción 6 ó
7, desde las barrancas equipos resistentes y, por sobre todas las cosas,
reeles muy fuertes y sopesando el aparejo a la hora de levantarlo con capturas
para no romperlo, y de embarcado cañas de no más de 3.60 mts.
con aparejos de acuerdo adonde esté comiendo. Las líneas deberán
estar armadas lo más prolijas posibles y no debe faltarle, casi en
ningún caso desde la costa, un rulero cebador. Este es un adminículo
infaltable al momento de arrimar el cardumen a nuestros aparejos, siempre
que la ceba sea la adecuada. Estas líneas pueden ser tanto de flote
como de media agua o de fondo, dependiendo de la zona, de las condiciones
del fondo, del estado del agua, de las características del momento
en el que estemos pescando o de la profundidad a la que el pejerrey esté
alimentándose. Una boya elevadora es importante al pescar de fondo,
para cubrir una mayor superficie en lo que a profundidad se refiere, dándonos
más chances. Lo bueno de esta especie es que no se "alfombra"
como algunos de sus primos laguneros, y la mayoría de los casos se
concentran por tamaño. Los grandes andan todos juntos, lo que es
bueno al momento de pescar, porque se mueven parejo al momento de tomar
los cebos. Al momento de cebar debemos tener en cuenta la calidad de la
ceba, su consistencia y las corrientes o movimientos de agua sobre los que
la arrojemos. Por eso cebar no es tan fácil, sin olvidarnos que ésta
atrae ejemplares pequeños que se alimentan de partículas menores.
Incluso habrá que apreciar si es necesario "levantarlo"
del fondo y no atraerlo de otros puntos, lo que definirá la condición
en la que diluiremos la comida, la frecuencia con la que la arrojaremos
y el lugar donde lo haremos. Todo un trabajo previo que seguramente devengará
en la satisfacción de capturar al Rey de los pejerreyes (que me disculpen
los aficionados al Gran Paraná).