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SABORIZANTES PARA CARNADAS . ¿SI o NO?

 

Hasta hace pocos años estas cosas eran de países más adelantados y con la necesidad de experimentar más artilugios debido a la poca pesca que año tras año les va mermando, pero hoy ya llegó para instalarse entre nosotros. Importantes estudios comprobaron que muchos peces no atacan la carnada o el señuelo si detectan olores anti naturales como perfumes, repelentes para insectos, naftas, jabón, tabaco y otros químicos artificiales que el pescador les pueda haber pasado al contacto con sus dedos sin éste saberlo. ¿Cuántas veces el pescador fumador le pide al amigo que le encarne o le cambie los anzuelos? Esta es la principal razón, si las hay, para utilizar estos saborizantes, ya que sus fabricantes garantizan que tapan cualquier olor desagradable o no natural para el pez en su carnada o señuelo.

La esencia hace que el pez detecte el cebo desde lejos y busque la fuente de ese olor, como hacen los tiburones que huelen la sangre a kilómetros de distancia, para una vez localizado la vista hará el resto. Incluso el agradable olor y el buen gusto del saborizante harán que el pez mantenga por más tiempo la carnada o el señuelo en la boca, porque si bien los peces no tienen lengua tienen sensores que reaccionan a los sabores y las esenciales atrayentes que hay en la naturaleza, o a la que le ponemos a nuestras carnadas o señuelos, y es muy importante que los peces estén estimulados a retener el cebo por más tiempo en la boca para que el pescador logre más tiempo para clavarlo.

 

Los peces tienen quimioreceptores en la carota (pequeños orificios cerca de la nariz y de la boca) con lo que los peces "huelen" las señales químicas disueltas en el agua, y eso hace que usar estos atrayentes olorosos sea bueno. Muchas fórmulas poseen un alto porcentaje de proteínas, de entre un 30 a un 45 %, cuyos ingredientes principales son las harinas y los aceites de pescados. Estos quimiorreceptores responden a un estímulo químico ocasionado por una sustancia que dentro del agua tiene una función diferente a la que percibimos en el aire, y para el pez que busca comida tener este estímulo le va a ser útil no solo para ubicar el engaño, sino también para decidir si es o no es alimento lo que esta mordiendo. Incluso hasta hay especies que prefieren la comida en descomposición, como los carroñeros bagres de mar por ejemplo, sin olvidarnos del famoso tripero de sábalo, lo que nos lleva a deducir que hasta el olor a podrido los estimula.

Hay saborizantes de diferentes marcas y sabores y con distintos ingredientes activos hechos principalmente de aceites de sardina, anchoa, langostino, sábalo, ajo y anís, entre otros, que contienen aminoácidos a los que se le agregan enzimas y hormonas que funcionan como estimulantes del apetito. Por lo general los que sirven son caros y solo algunos vienen en diferentes tamaños, por lo que a los envases grandes muchos negocios minoristas los fraccionan para darle así la posibilidad al pescador de adquirir más de un sabor. Algunos vienen en frascos con pulverizador, pero la mayoría vienen con gotero dosificador que permite una alta durabilidad a pesar de su tamaño, ya que se usa muy poco por vez. Pero los pescadores más artesanales y dedicados inyectan las carnadas con este líquido para que en el agua duren más tiempo sin lavarse, por eso el frasco de spray es el menos vendido en nuestro país. Por ejemplo la firma Berkley los provee con sabor a calamar, cangrejo, cangrejo de río, egg roe -hueva de huevo-, camarón, sábalo, mostaza y hasta ajo.



Otros los promueven como increíbles saborizantes de carnada probados por universidades de EE.UU garantizando un 30% más de eficacia que presentando el cebo sin él ya que tiene una enzima biológica atrayente, simulando presas vivas y enmascara cualquier olor negativo para el pez. Son completamente naturales y no dañan el medio ambiente. Incluso hasta algunas marcas comercializan atrayentes sabores en pastas y en pequeños bocados encarnables y biodegradables para atraer a las truchas. Pero como todo pasa por la experiencia personal solo nos queda probarlo o, si tenemos suerte, tener un amigo pescador que lo pruebe y nos cuente de verdad si le resulta o no. El informe en Mar Chiquita es que para las lisas es irresistible transformando el promedio en 10 a 1, aunque parezca exagerado.