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APRENDER a LEER el AGUA




C
onsiderando que la costa marítima bonaerense mide aproximadamente unos 2000 kilómetros de largo, podemos deducir que lugares para pescar hay millones. El problema es cual elegir. Porque cuando salimos a pescar, por ejemplo en San Blas, con un guía de costa, éste elije detenerse en determinado lugar, en el que seguramente vamos a pescar. ¿Pero por qué decide lanzar las líneas al agua allí y no en otro lado?

SI bien hay lugares inaccesibles por cuestiones legales o de privacidad - por ejemplo bases militares, instalaciones portuarias, zonas francas, etc. hay otros lugares preparados o acondicionados para que los pescadores puedan despuntar su vicio como escolleras y muelles, y también están las playas, las desembocaduras de cursos de agua y los acantilados marplatenses - los más altos de la provincia -, sitios preferenciales para los pescadores de especies marinas. Y es importantísimo a la hora de elegir un lugar saber leer el agua. Identificar las condiciones visibles como la marea y la marejada y dilucidar las invisibles como el fondo, las corrientes y la temperatura del agua entre otras condiciones que hacen a la pesca de cada especie.

 

 

 


P
or lo general dos canaletas corren paralelas a la orilla, casi siempre ambas conectadas entre sí, a la que se acercan con la marea creciente las especies para alimentarse. Y cuando no hay canaletas, como en las áreas con fondos de piedra, igualmente se acercan los peces a comer moluscos y otras especies que integran su dieta alimenticia. Estas canaletas son los lugares donde debemos ubicar nuestras carnadas para lograr pescar, y si bien la segunda es por lo general más profunda y ofrece mayor posibilidad de pesca, la primera - la más accesible para la mayoría de los mortales - también rinde sus frutos, sobre todo de especies menores. Es fácil distinguir la canaleta del banco. Donde hay rompiente - olas - hay poca profundidad ya que es donde el agua al hacer el reflujo provoca marejada, en cambio donde hay profundidad el rolido corre más abajo y no interfiere con el agua que entra sobre la superficie. Las distancias a la primera canaleta y la distancia entre ambas es muy cambiante y depende de las condiciones de la geografía costera y de las condiciones del agua ya que, quienes suelen pescar desde la playa en lugares agrestes como por ejemplo el Faro Querandí, sabe que después de una sudestada fuerte la geografía del fondo marino cambia, por lo que la canaleta en la que pescamos ayer puede estar más cerca, más lejos o incluso haber desaparecido.

 

 


También la marea influye en la distancia a las profundidades. Cuando hay pleamar deberemos alcanzar distancia superiores que cuando hay bajamar, ya que con esta última podremos acercarnos más a la primera canaleta o incluso alcanzar la segunda, sin contar que con la bajamar podremos distinguir los pozones entre las piedras en sectores de fondo rocoso, donde por lo general se concentran las especies menores, y hasta pueden entrar tras éstas sus depredadores mayores. Estas condiciones de pleamar favorece sustancialmente la pesca desde los acantilados, ya que frente a estos los fondos son en un 90% de piedras, lugar favorito de los peces y por la gran cantidad y variedad de alimento y especies menores forrajeras que viven entre las rocas.

 

Un día me dijo el Viejo Alonso - tal vez muchos se acuerden de él y de su camión sin ruedas en la escollera Norte de Mar del Plata - Tomá en cuenta a la marea de esta forma: El pez nada en una determinada cantidad de agua y pocas veces se mueve de ella. Si esta cantidad de agua la graficamos como un gran bolsón, la marea creciente lo acerca a la costa y la bajante lo aleja, pero el pez sigue nadando en la misma masa de agua. Un concepto extraño pero con cierto asidero .....

 

 


Durante el período que existe entre mareas el agua permanece casi quieta, momento propicio para un mejor lance, sobre todo entre las piedras, ya que el movimiento del agua no modificará la ubicación de nuestras líneas evitando así enganches o movimientos indeseados de las carnadas. En cambio con las mareas vivas - movimientos de creciente o bajante - la fuerza de la marea puede hacer que nuestros aparejos se descoloquen, por lo que deberemos tener en cuenta el tipo y peso de plomo que usaremos. Siempre tengamos en cuenta que en la costa bonaerense los movimientos de agua son: En creciente el agua se desplaza hacia la costa - Norte o Este dependiendo en que parte de la provincia estemos - y en bajante hacia el Sur o el Oeste. Y a esto debemos agregarle la velocidad del viento, que cuando es alta modifica las mareas normales, porque cuando sopla de tierra aleja el agua y cuando sopla del mar la acerca aumentando aún más la crecida. De embarcados no hace falta tanto detalle ya que siempre hay profundidad, considerando que las mareas solo modifican la altura del agua en un promedio de un metro solamente, en cambio en la orilla alcanzan a moverse - dependiendo de la latitud - hasta 8 metros.

 

 

 

 

 

A tener en cuenta
Donde hay espuma hay un banco de arena o poca profundidad.
Donde el agua está calma hay profundidad.
Sobre los fondos de piedra suele haber espacios desplayados.
Cuando el agua se pone verdosa y traslúcida llega el momento de probar con equipos de pejerrey.
Cuando el agua se pone sucia acerca especies carroñeras como el bagre de mar.
El vento sur acerca pejerreyes y el norte o el este tiburones.
Cuando el mar está planchado y pescamos desde una embarcación debemos bombear la caña, imprimiéndole cortos movimientos hacia arriba y abajo, para incitar a los peces a atacar la carnada.
Siempre llevar una tabla de mareas o informarse de sus movimientos antes de una salida.
Con mucha corriente debemos usar plomos con alambre, de ser posible de destrabe, para que la línea no se mueva, ya que línea que corre no pesca. También debemos usar el peso justo teniendo en cuenta que cuanto más liviana dará una mejor sensación de pesca.
Sepamos que los mejores momentos para pescar son en los que el agua se mueve: Creciente y bajante, y no las aguas quietas entre mareas.
Si pescamos metidos en el agua debemos estar atentos a la crecida, ya que ésta nos puede aislar de la costa aumentando la profundidad de la canaleta que cruzamos caminando o encerrándonos contra las paredes de un acantilado.
Ingresar al mar puede acercarnos a la canaleta, pero tengamos siempre en cuenta dos cosas: Primero nuestra seguridad, y segundo que con el agua por el pecho el lanzamiento se dificulta mucho.
Debemos saber donde se mueve la especie que estemos buscando: Por ejemplo chuchos y rayas se mueven en el fondo, incluso cuando estemos pescando desde la arena y saquemos puros chuchos seguramente es indicativo de que estamos cayendo sobre el banco de arena entre las dos canaletas; las pescadillas se mueven antes del fondo, las palometas a media agua y los pejerreyes a media agua o bien arriba. Por supuesto las condiciones climáticas condicionan estos preceptos.
Sabiendo que el agua fría es más traslúcida que la más caliente será el momento del pejerrey.